Transformar información en conocimiento
Es evidente que con el surgimiento de la web y la proliferación y masificación de la web social, cada día tenemos acceso a más información. Información variada y dispersa proveniente de multitud de fuentes y con un nivel de fiabilidad desconocido en cada caso.
El incremento y la multitud de información, unido a la profesionalización del posicionamiento de la información en buscadores, hace cada día más costosa la labor de análisis de la información y su elevado volumen provoca la desinformación.
La información, parte de la adición de datos, consiguiendo que estos llegan a tener sentido. Un dato, por si solo no aporta información, así como demasiados datos provoca también la desinformación.
Las personas, somos capaces de procesar la información que recibimos y transformar la información en lo que más nos convenga. Somos capaces de escuchar una información y ni siquiera procesarla, como si se tratase de ruido o transformar esa información en conocimiento.
Las personas, actuamos como agentes transformadores de la información, de tal forma que somos capaces de transformar la información que recibimos, más los datos que tenemos y el aprendizaje adquirido y todo eso transformarlo en conocimiento.
Así, el conocimiento es la adición de distintos elementos de información, de experiencia, de capacidad lógica y sobre todo de la capacidad de resolución o lo que es lo mismo de acción.
De esta forma, podemos decir, que las personas somos el mejor agente que existe, hasta el momento, para la generación de conocimiento, aunque poco a poco, otros tipos de agentes están imitando el comportamiento y la capacidad humana, para transformar datos e información en conocimiento


Tus recuerdos te constituyen. Somos producto del aprendizaje, la experiencia u nuestra trayectoria pasada. La concepción de la realidad es la que nos da la longitud de onda con la que percibimos el mundo: la inteligencia es necesaria, y el discernimiento también; separar el ruido y la alea de la información y procesarla es lo que nos hará sabios, sagaces, perspicaces o espabilados, pero la sabiduría es algo que fué; nunca que es; o que será: sólo se percibe cuando ya pasó.