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El negocio del incremento de la especulación añadida | Javier Llinares

El negocio del incremento de la especulación añadida

Me ha venido estos días a la memoria una historia que me paso hace un par de años.

Yo quería comprar un piso, encontré uno que me gustaba, apalabre un precio con el vendedor y llegamos a un acuerdo.

Llamemos al vendedor de ese piso: B, a mi me podéis llamar: A, y continuo la historia.

A los pocos días me llamo B, para decirme que el necesitaba el dinero que yo le iba a pagar por el piso, porque él estaba comprando otro piso, digamos que a C, y que C le había dicho que quería una parte en dinero negro, y que por lo tanto el quería que yo le diese una parte del dinero en negro. Yo le dije que si quería yo le pintaba el dinero de color negro, pero que mi dinero era blanco y yo no me podía inventar dinero negro. Así, que yo le iba a dar dinero blanco porque no tenía otro tipo de dinero y que él hiciese lo que le diese la gana, que si lo quería pintar de negro que lo hiciese él, porque yo no sabía donde encontrar ese tipo de dinero. Y así quedo la cosa, que yo le daría dinero blanco y que él lo pintaría de negro.

Al acercarse el momento de la firma y de ir al notario, B me llamo de nuevo y me dice: “Oye mira, es que ha surgido un problema. En realidad como ya te dije C, me pidió a mi dinero negro, pero ahora resulta que C, con el dinero que B le iba a pagar por su piso, quería comprarle un piso a D, y ahora resulta que D es un político muy importante de Barcelona, y D dice que él no quiere saber nada de dinero negro, con lo que C, ahora dice que no quiere dinero negro y por lo tanto yo (B) tampoco quiero dinero negro”. 

Total que todo arreglado, B ya no tenía que pintar mi inmaculado dinero de negro y así todos contentos, sobre todo hacienda.

En estos días, me he preguntado que hubiese pasado si D, no hubiese sido un hombre honesto. ¿Qué habría pasado con ese dinero?

Lo primero que llama la atención, es la cadena, yo te compro a ti, y tu con el dinero compras a otro y así va siguiendo la cadena hasta estos días en que la cadena se ha roto.

Esto me recuerda al juego de la silla. Hay una silla menos, que los jugadores y cuando nos vamos a sentar, hay uno que se queda sin silla. En este caso, sin dinero y seguramente con obligaciones en el siguiente piso que se quería comprar (Conozco a una persona que le ha pasado esto, ha comprado un piso y ahora tiene obligaciones sobre el piso nuevo y no puede vender su piso viejo, que ve como cada día que pasa le ofrecen menos por él).

Pero al grano, ¿Donde va a parar ese dinero, que empieza en A y que puede acabar en Z o quizás en ZZ depende del tiempo que transcurra?

Cuando se dice que en el sistema se ha terminado la liquidez, no será ¿Por qué el último que ha vendido ya no compra y se ha estancado el modelo y también se ha retenido el dinero que se ha ido ennegreciendo por el camino?

A lo mejor, junto al dinero ennegrecido, habría que haber entregado una estampita de esas, que dice que si rompes la cadena te caerán 15 años de mala suerte, porque lo que no decía el ennegrecido, es que si se rompe la cadena nos caerá a todos esos 15 años de mala suerte, y es que la responsabilidad no es solo del último, la responsabilidad es de todos los que han participado en la cadena.

2 Comentarios

  1. Y ¿qué pasaría si tú aceptaras lo del dinero en negro?

    Parte del dinero se pierde en negro quedando en los bolsillos de quien más tiene.

    No creo que la crisis dependa directamente de esto.

  2. Esa es la culpable de los males: “la energia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Con el dinero pasa lo mismo :-)

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