Lead in VUCA times

Estrategia e Inteligencia para la acción a=[ei]2

La última puntilla

Yo tenía 15 años, cuando un día mis padres me dijeron que me tenía que hacer cargo de mi hermano pequeño de 3, porque ellos se iban a Perpignan. ¿A Perpignan? yo lo preguntaba con una mezcla de entusiasmo y de extrañeza, ¿qué se os ha perdido en Perpignan?, al principio no me lo querían decir, me ‘toreaban’, hasta que al final no tuvieron más remedio que hacerlo, me dejaban al cargo de mi hermano, me decían que se iban a Perpignan (otro país) y ¿no me lo iban a decir?, ¿Por qué? Supongo que les daba vergüenza decirmelo, a su hijo mayor, “nos vamos al cine, a ver “el último tango en París”.

Años más tarde, yo vi la película y no me explicaba como se habían ido con un coche de la época, a recorrer un montón de kilómetros para ver esa película, tuvieron que pasar unos cuantos años más para que al final lo entendiese, además trajeron mantequilla Francesa y me costo mucho tiempo entender tanto misterio con la mantequilla.

Al cabo de unos años, un amigo mío se aficiono a las películas ‘X’, él no fallaba ninguna semana, todas las semana se iba a ver una y un día me fui con él al cine, éramos 4 gatos, en el cine Principal de Badalona e incluso me dio las instrucciones de lo que tenía que hacer cuando se sentará un viejo a mi lado, aquello daba miedo. Yo después de aquel día no volví más, y al cabo de pocos años el cine principal que se había especializado en ese tipo de películas cerro definitivamente, ya no interesaba, no iba nadie y no era negocio. Supongo que mi amigo fue el último espectador del Principal.

A mi no me gustan los toros, fui una vez a una plaza y me aburrí, y nunca más se me ha ocurrido ir, pero conozco a mucha gente que le gusta, igual que mi amigo el de las pornos, pues hay gente que todavía le gustan los toros.

No me gusta el fútbol, no me gustan las fallas, no entiendo la semana santa, no entiendo las sardanas, pero al que le guste que lo practique y que haga lo que quiera.

El camino más lógico para esas cosas tan extrañas es su desaparición, pero desaparecerá por lógica, por una cuestión de mercado, si no se aguanta, si la gente no va, al final desaparece, al igual que desaparecen las discotecas que un día estuvieron de moda, o los restaurante que en su día no se podía ir sin reserva y que hoy ya no existen, así desaparecen las cosas. Por desuso, por cansancio, por que son una ruina y si no desaparecen, pues que aguanten.

Me gusta el cine, me gusta ir a la sala de cine, no me gusta verlo por internet, y sin embargo, se que en los cines ya no hay nadie. El pasado mes de abril estuve en una sala de Valencia y me sorprendió que éramos 5 personas en total y lo que no me sorprendió tanto es que al cabo de un mes ya estuviese cerrado.

Yo no iré a Perpignan a ver toros, porque no me gustan, pero me entristece ver que hay gente que se tendrá que ir a Perpignan para verlos, y pensandolo bien, a mis padres supongo que tampoco les debió gustar tanto la película que vieron en Perpignan, pero tenían que hacerlo, era un acto de rebeldía contra las prohibiciones y contra la falta de libertad.

El Estado puede y debe proteger lo que esta en peligro de extinción, pero no es necesario que le de la ‘última puntilla’ a nada.

Demasiadas prohibiciones, demasiadas normas, demasiada tutela del Estado, ¿Hacia donde vamos?

Tags:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categories

Tags

actuar amigos amor anglofilia apple arquitectura atraccion autoridad Autoritas blackberry blogs Cambio change Clientes Comunicacion convergencia IT democracia deutsche telekom e government empresas 2.0 Estadisticas Estrategia excelencia felicidad Formación General Governance y Comunicación habitos human resources Internet IT Business management Marketing mascaros Open Government outsourcing Personal projects public sector redes S.R.Covey Tecnologia telcos Tiempo web 2.0