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Trabajadores públicos, esto va a ir a más.

Esta mañana he escuchado en la radio un programa “No es un día cualquiera” donde hablaban sobre los funcionarios. Creo que con este tema se va a pasar de los chistes a exigencias más serías …

No Es Un Día Cualquiera: 13/02/10 III

mi conclusión, seguramente es a la inversa, hay funcionarios muy buenos haciendo su trabajo, que además si lo hacen es porque quieren y por sentido de la responsabilidad, ya que nadie les obliga a nada.

El problema, según he leido ya en más de una ocasión es de la evaluación de los trabajadores públicos, pero yo creo que no es solo eso, es un problema que hay que solucionarlo antes y que la responsabilidad de lo que pasa es de todos los que han tenido la responsabilidad de resolverlo y no lo han resuelto.

1) Debe acabarse con el puesto de funcionario ‘para toda la vida’.

2) Si alguien no cumple, hay que conseguir que pueda ser apartado, sin más seguridad que la que tienen el resto de trabajadores (los no públicos).

3) Hay que garantizar que personas objetivas y sin intereses politicos evaluen el trabajo de los trabajadores públicos, de la misma forma en que se evalua a cuaquier otro trabajador.

Recuerdo la chulería que me encontré en un Ayuntamiento, donde al lado del reloj de marcado horario, colgaban cientos de tarjetas colgadas con cuerdas, de tal forma que el primero que llegaba debía pasarlas todas por el reloj y así constaba que todos habían llegado en hora, y las tarjetas allí estaban colgadas, todo el mundo podía verlo y nadie decía nada. ¿Alguien puede imaginarse que algo así pasase en una empresa? Porque el argumento de los trabajadores era que nadie podía obligarle a tener que llevarse una tarjeta del Ayuntamiento a su casa y por eso la dejaba en el trabajo. ¿Alguién se imagina diciendole eso a su jefe? No oiga mire, Vd. no me puede obligar a llevarme nada del trabajo a casa!!!

¿Y por qué los que tienen que solucionarlo no lo hacen? Precisamente por el alto grado de concienciación politica de los trabajadores públicos, cada vez la politica le interesa menos a la ciudadanía y los más implicados en asuntos politicos son los que conviven y viven de los público, que son los trabajadores públicos es por tanto ahí donde están la mayoría de los votos que se emiten, porque no hay ninguna duda de que la participación va a ir cada vez a menos.

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10 comments about Trabajadores públicos, esto va a ir a más.

  • Insisto en que hace falta un gran pacto político para modernizar la estructura adminisrativa del estado. Pero no veo a los políticos capaces de ello. Ni son capaces de pactar ante la la crisis, ni hay cultura pactista en España.
    Me gustaría equivocarme, pero soy pesimista.

  • @Pere no puede ser que a alguien le insistan en que tiene que pactar y que nos tiene que ayudar a salir airosos de esta y que no haga caso. Hoy en la prensa viene hasta el Rey pidiendo el pacto, resulta que este señor va a estar más conectado con lo que clama la ciudadanía que sus legitimos representantes? Pues yo no me lo creo, llamame optimista. No hay más opción que hacer cambios de estructura y eso solo es posible mediante pactos, como tu reclamas

  • Por la parte que me toca, como funcionario, ya os podréis imaginar que este tema no me deja indiferente.

    Había escrito un largo comentario, pero he perdido la conexión por algún motivo que desconozco y ha desaparecido todo lo que había escrito :-(.

    Así que habéis tenido suerte, porque ahora os lo resumo:

    1. La mayoría de los funcionarios somos personas normales y nos gusta trabajar cuando nos plantean retos razonables y nos tienen en cuenta. Incluso somos capaces de ilusionarnos con el trabajo ;-).

    2. Desgraciadamente, no siempre sucede esto, y muchas veces es difícil enfrentarse a tareas rutinarias, carentes de sentido y con el dudoso ejemplo de algunos dirigentes políticos.

    3. Si se flexibiliza el empleo público, habría que prever mecanismos que garanticen la objetividad y la profesionalidad de las decisiones que se tomen en este sentido, porque la cosa no está exenta de riesgos, teniendo en cuenta el nivel político de la España actual en los albores del siglo XXI.

    4. Es difícil fijar objetivos para poder evaluar a los empleados públicos si los órganos y las unidades administrativas en las que trabajan no los tienen. Y mucho habría que mejorar las condiciones de evaluabilidad de las administraciones públicas para que puedan funcionar por objetivos.

    5. Me gustaría equivocarme, pero me temo que la evaluación del desempeño se pondrá en marcha (porque está prevista en el Estatuto Básico del Empleado Público) y, en lugar de solucionar problemas, creará otros nuevos y contribuirá a enrarecer aun más el ambiente de trabajo de las administraciones públicas.

    6. Siempre es más fácil conseguir condiciones de eficiencia en el nivel micro que en el macro. Mi experiencia es que las políticas generales de función pública vienen a torpedear el normal funcionamiento de los escasos nichos de eficiencia existentes en las administraciones públicas.

  • @Iñaki, creo que así es, que se van a hacer las cosas a medias y que se puede pensar que la culpa es de los trabajadores púbicos, cuando es evidente que esto no es así. Pero lo malo, es que el sistema no funciona y con propuestas de evaluación esto no se va a arreglar, las medidas son de más calado.

    Desde luego que debe garantizarse la seguridad jurídica de los trabajadores, ante decisiones por razones políticas.

  • Hola a todos,

    Yo no soy funcionario. Conozco a Iñaki y puedo dar fe que es un funcionario de los que se implica con los proyectos. Comparto bastante su análisis. La mayoría de los funcionarios son gente normal que se implica con su trabajo. Sin embargo, si a lo largo de los años van viendo que a los contadísimos malos ejemplos no hay forma humana de afearles la conducta (ni siquiera digo despedirles), al final se van desanimando.

    Ese sistema que les garantiza el trabajo, es el mismo que crea el caldo de cultivo para no disfrutar con él. Por lo tanto, queda en manos del funcionario el responsabilizarse plenamente de su trabajo. Según sea el caso, esto puede ser una desventaja, ya que no haya un incentivo de mejora claro más allá del orgullo por el trabajo bien hacho (que no es poco).

    Con todo, hay una excepción (que debería avergonzar al resto de la sociedad) que hace que un puesto de trabajo en la administración pública sea notablemente más satisfactorio que en el ámbito privado: es en el único sitio donde una mujer puede tener todos los hijos que quiera si ntener problemas. Fuera de la administración, este derecho fundamental no está garantizado. Ni siquiera entre los cargos de libre designación.

    Pero además, tampoco hay forma legal de “premiar” a quien trabaja más allá de lo que está definido en su puesto.Hoy mismo he asistido a un juicio como testigo. Se trataba de la reclamación de un funcionario que estuvo realizando las funciones de un jefe de servicio durante 10 meses (por una baja). Existe una fórmula según la cual durante ese periodo de tiempo ese funcionario puede ver incrementado su salario. Sin embargo, en este caso, a pesar de que esta persona realizó ese trabajo y a plena satisfacción para la administración, al no tener la “titulación” necesaria, le negaron esa compensación. No deja de ser humillante que te feliciten por el trabajo bien hecho y luego no te lo reconozcan como es debido.

    Para casos de estos, existe un resquicio en los planteamientos de mejora de la administración que se han intentado. La idea es la de permitir que una plaza evolucione a niveles superiores si el funcionario que la ocupa se esfuerza en añadir valor a la misma. No he visto utilizar esto en la práctica, pero sería una forma, que unida a algún tipo de capacidad disciplinaria, permitiría avanzar en la evaluación de desempeño.

    Mikel Cabello

  • Javier,

    soy funcionario de la AGE y quisiera matizar que estoy de acuerdo con la pérdida del puesto por falta de rendimiento y en general estoy bastante de acuerdo con el artículo y los comentarios, creo que las cosas que se están diciendo son básicamente las que dicta el sentido común.

    Pero me gustaría saber si con quitar un funcionario de su puesto de trabajo te refieres a enviarlo a la calle (pérdida de se condición de empleado público) o la pérdida de ese puesto de trabajo en concreto pasando a una situación administrativa pendiente de la asignación de otro puesto con la correspondiente reducción de salario.

    Me parece que si la idea es echar los funcionarios a la calle se trata de un melón peligroso, sobre todo, por el clasico motivo de abrir las puertas de par en par a las actuaciones arbitrarías en materia de personal de la clase política, insestabilidad y otras. Otra cosa es que se configure la función pública de modo que se aplique el régimen sancionador porque el problema, en mi opinión, es simplemente que no se hace por exceso de trámites y pruebas. Creo en ese sentido que los responsables con personal a su cargo debería tener más discrecionalidad y poder de decisión, es decir, que los requisitos a un subdirector para releve a un funcionario de su puesto sean razonables y no imposibles como ocurre ahora.

    La discrecionalidad que comenta lleva inevitablemente asociada la injusticia en algunos casos, pero creo que un sistema perfecto sin injusticia alguna no existe. Por otra parte, hacerlo manteniendo la protección actual de la condición de funcionario en sí me parece un riesgo asumible ya que el funcionario afectado no perdiría su trabajo, sino que sufriría una situación temporal de mucho menos sueldo que se resolvería al tiempo, un mal menor asumible y que por otra parte seguramente a cierta gente con falta de motivación le suministrará una buena inyección de la misma. Aunque algo de este estilo no es una solución perfecta, sí es mejor que lo que hay actualmente.

    Un saludo a todos.

  • @Alberto estoy de acuerdo en los ‘miedos’ que comentas, esto demuestra que es un tema delicado.

    Sin embargo, y por responderte me gustaría pensar sobre todo en el funcionario no administrativo, en aquel que al final es el que nos da servicios más directos y en realidad el que tiene más contacto con los ciudadanos, dejame poner un ejemplo, que en lugar de aclarar tus preguntas quizás lo lia aún más.

    Pienso en la educación y además de pensar hacia donde va el futuro de nuestro país, pienso en algo más directo, como puede ser pensar en donde estamos metiendo a nuestros hijos.

    Cuando vemos que en una escuela de tamaño medio pueden faltar 7-8 profesores diarios y que cuando falta un profesor esos chavales se quedan solos, puede sonar preocupante, desde luego no se puede generalizar y también podriamos decir que 90 profesores si que asisten, sin problemas a sus clases y que además de esos 90 un total de 45 no faltan ni una sola vez en todo el curso, desde luego estos datos no los tomes en consideración, porque me los he inventado, pero se trata de dibujar un panorama y de pensar que hacemos ante estos casos.

    Pensemos ahora en un regimen privado, ¿es imaginable una situación como la descrita anteriormente? ¿vas a pagar por ir a una escuela donde faltan los profesores? o ¿Vas a quejarte?, porque en realidad quizás no nos demos cuenta, pero la escuela pública también la estamos pagando.

    En estos casos alguién tiene que tomar las decisiones y las medidas. Cuando vemos que la Dirección de un centro esta formada por los mismos compañeros profesores que van pasando alternativamente por la Dirección y de forma temporal, ¿Cómo podemos creer que se van a tomar medidas?

    ¿Por qué estas cosas no pasan en los Hospitales y si que pasa en las escuelas, o en las oficinas administrativas o ….?

    Quizás el modelo debe ser mucho más Gerencial y con las atribuciones que tu comentas, pero por parte de los Gerentes, desde luego no de los Politicos. Ni para que entre personal, ni tampoco para que salga.

  • Hola Javier,

    estoy bastante de acuerdo contigo. Es más: como deja entrever mi comentario soy bastante partidario del modelo gerencial que comentas, creo además que es perfectamente compatible con unas garantías de protección de la condición de funcionario siempre acompañadas de la discrecionalidad suficiente y herramientas eficaces para premiar y castigar de manera eficaz a su equipo, especialmente en la parte de las retribuciones.

    Por otra parte me parece muy importante lo que comentas de las garantías del ingreso a la función pública, creo que efectivamente estp debería ser gestionado de modo completamente a los órganos en los que los funcionarios realicen luego su actividad como ocurre con los cuerpos general de la AGE. Esto modelo tendría que ser el general para cualquier empleado público.

    Saludos.

  • Javier, “si alguien no cumple debe ser reemplazado no es suficiente”.

    En una empresa privada, uno no se puede escusar diciendo que el lo hace bien y el resto de la organización es un desastre. Eso, favorece una especie de “pillaje de un poquito” que es una distorsión cognitiva muy estudiada y que hace que al final todo el edificio se hunda.

    Explicado científicamente en el siguiente vídeo:
    http://www.ted.com/talks/dan_ariely_on_our_buggy_moral_code.html

    La única manera de que no haya pillos escondidos en los departamentos (o más probable que todo el mundo saque un poquito el pillo que lleva dentro) es hacer que su bienestar dependa directamente de lo bien que lo hace todo el conjunto al que pertenecen. Si va bien, el 10% de los trabajadores deberían promocionar. Si va mal, el 10% deberían de ser despedidos. Y esto lo aplicaría a escalas grandes: Por ejemplo Hospitales.

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