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Estrategia e Inteligencia para la acción a=[ei]2

A mi Audi le adelanta un Volvo

Hace unos días en Madrid … 1 de la madrugada (¿o será de la noche?, para mi era de madrugada). Parado con mi coche en un semáforo en la plaza Cuzco, arrancamos y zasss, el coche que estaba a mi lado me enviste por detrás (a 20 Km/hora, arrancando del semáforo). Nos bajamos. Él tiene algo que esconder. Me dice, “pero si yo iba recto”, y es que claro en las curvas (una rotonda) no se puede ir recto. Él sigue hablando, “yo tengo seguro a todo riesgo. Si digo que ha sido en el garaje de mi casa, lo puedo arreglar”. Yo tengo sueño, no tengo ganas de perder el tiempo y los daños de mi coche son mínimos, él se ha llevado la peor parte. Aún no ha cambiado el semáforo a rojo y arrancamos. Cada uno por su lado.

Ahora llevo un lateral del coche abierto. Se han soltado los tornillos o algunas grapas. No quiero repararlo. Sólo apañarlo. Es una tontería.

Tengo un par de horas libres. Pienso que es el momento de ir a un concesionario de Audi. Mi coche fantástico tiene una opción: ‘buscar concesionario Audi más cercano’, le doy a la opción y el sistema me traza una ruta. La sigo y llego a un concesionario Audi. Mi mujer, me dice, que ese es el concesionario Audi que ella utiliza y ella no utiliza la opción de búsqueda. Me dice que estoy enfermo con la tecnología.

Llego a la entrada del concesionario. Intento entrar por la puerta del concesionario y la puerta esta atascada. Entiendo como han ido metiendo allí todos esos coches, lo que no entiendo es como lo harán para sacarlos. Busco un sitio para aparcar. En esa calle no hay sitio donde aparcar. En las aceras han puesto unas estacas de hierro para impedir que los coches suban a la acera. No hay opción. Dejo el coche aparcado en la puerta del concesionario atascando la puerta.

Aparece en pocos segundos, el que debe ser el jefe de taller. “¿Qué le pasa?” me pregunta. Le explico mi problema y le enseño el ala abierta. “Ah! esto es un problema de carrocero”, me dice. De pronto ya me transformo en Max Estrella. ¿y?, le pregunto. 

“Que nosotros no podemos hacer nada, tiene que ir al carrocero”. y ahora le pregunto yo a él: “¿Pero esto no es la Audi?”, “Sí”, me responde él, pero nuestro departamento de carrocerías no esta aquí, tiene que ir Vd. a Sagunto”, “¿A Sagunto? le pregunto yo, ¿Donde esta eso?, “Nada a 25 Kilometros de aquí, es muy fácil” y dado que además yo llevaba el coche muy sucio, el señor me empieza a dibujar en los cristales: “Aqui Valencia (él pone una ‘V’), aquí Sagunto (Traza una linea recta y dibuja una ‘S’), cuando llegue a Sagunto, coge la rotonda y vuelve para atrás 300 metros (Y me dibuja un circulo para volver para atrás rodeando la ‘S’).

Ahora ya lo tengo claro, no tiene perdida y si la tiene solo tengo que mirar a mi cristal sucio y ver el mapa que me ha dibujado este señor.

Llego a Sagunto. Veo el concesionario. Esta exactamente en el sitio, que me había dibujado este señor en el cristal. Entro en el concesionario. No hay indicaciones. No se que hacer. Allí hay 3 personas más, de pie, esperando a alguien o a algo. Entro decidido y me adentro hasta casi la puerta del taller. Buscando a alguien que pueda indicarme. Desde lejos un hombre me hace un gesto con la mano. Stop, quédese ahí, eso es lo que interpreto. Y ahí me quedo plantado. Sin moverme. Pasan unos minutos, 3 ó 4. Finalmente el señor viene hacia mi y me esquiva. No me mira ni a la cara, ni me saluda. Se va directamente a hablar con otro de los que por allí esperaban algo.

Los 2 entran en un despacho acristalado. Todos los demás fuera, esperando. 

Me muevo, voy observando el entorno. A mi derecha hay 2 personas sentadas. Están aburridos. Leen sus pantallas. No hacen nada. Son los 2 comerciales. No tengo nada que comprar, pienso, no me interesan.

A mi izquierda una mujer. Sentada detrás de una ventanilla, tiene un indicador encima, allí dice caja. No tengo nada que pagar, pienso, allí ni me acerco.

Veo un cartel que dice, atención a proveedores el primer miércoles de cada mes de 5 a 7. No tengo nada que vender, pienso, y si lo tuviese me quedarían muchos días para hacerlo. Los cuento, tendría que esperar 23 días.

Miro el reloj, llevo 30 minutos esperando, intentando que alguien me diga al menos buenas tardes. Me pongo a pensar. Hay más concesionarios Audi en España. No tengo porque esperar a esta gente que no tiene ningún interés por sus clientes, ni tampoco por sus proveedores que les hacen esperar 23 días. Cuando vaya a Madrid o cuando pase por Barcelona, ya buscare otro concesionario.

Vuelvo para casa, he perdido más de 1 hora y no he conseguido nada. 25 Kilometros de vuelta, da tiempo para pensar. Puedo llevar a lavar el coche, creo que no voy a necesitar más el mapa que me ha dibujado este señor. Veo un Volvo que me adelanta, se me ocurre pensar que el próximo coche, quizás mejor que sea un Volvo, me ha dicho un amigo que es más barato que el mío y quizás incluso tienen más interés por los clientes.

MAX: Latino, dame la mano. ¡Señores guardias, ustedes me perdonarán que sea ciego!

Luces de Bohemia. Ramón María del Valle-Inclán

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